martes, 26 de junio de 2012

lunes, 25 de junio de 2012

TALLER CREATIVO - CRECIMIENTO PERSONAL PARA NIÑOS


INTRODUCCIÓN:
Este taller permite adquirir una mayor conciencia de las emociones y los pensamientos y la forma en que ambos se relacionan.




Al conocer los pensamientos y las emociones podemos conocer las creencias internas que condicionan la respuesta conductual del niño y de la niña.


Considerando lo anterior, proponemos trabajar en cuatro ejes centrales:
Desarrollo Personal: Auto-aceptaciónDesarrollo Emotivo: EmocionesDesarrollo Cognitivo Conductual: Creencias y Conductas 
Desarrollo Social: 
Relaciones interpersonales y resolución de problemas. El abordaje de estos ejes permitirá a cada niño explorar y reconocer sus pensamientos, emociones y conductas y las de otros. 


Facilitando de esta manera, descubrir los efectos que produce su comportamiento tanto en el área personal, como en la interacción social (compañeros, maestros, entorno familiar y social) posibilitando el propio crecimiento. Crecimiento que ayudará a la resolución de problemas, a la toma de decisiones, y en las relaciones interpersonales.


OBJETIVO GENERAL:
 Reconocimiento de las propias emociones y de las de otros.Reconocimiento de los pensamientosControl y modificación de las creencias y conductas disfuncionales.                        
   Auto-AceptaciónDesarrollo de habilidades interpersonales


Propósitos Específicos Desarrollo PersonalBrindar elementos para elaborar el auto-concepto y la auto-aceptación.
Reforzar la idea de que todos somos diferentes y únicos. Desarrollo Emotivo:
Mejorar el reconocimiento y la designación de las propias emociones. 
 Proporcionar   elementos para entender las causas de las emociones.Mejorar el control de enojo.Ampliar la capacidad para expresar adecuadamente el enojo sin pelear. 
 Disminuir el comportamiento agresivo, bromas etc. que provocan



    distracción en clase.
Aumentar las emociones positivas sobre ellos y los demás. Disminuir el
    comportamiento auto-destructivo.Disminuir la ansiedad social que provoca reacciones defensivas


Desarrollo Cognitivo Conductual:
Conocer la relación entre pensamientos, emociones y reacciones.Aumentar la conciencia de responsabilidad de las propias acciones.Aumentar la capacidad de la concentración y la atención en clase y en
    general.Reconocer las consecuencias de las propias decisiones y acciones,
     producto del autocontrol.Mejorar el rendimiento escolar


Desarrollo Social:
Mejorar la capacidad para entender el punto de vista del compañero y maestros.
Apreciar como las personas sienten diferente ante las mismas situaciones. 

   Aumentar la sensibilidad para percibir los sentimientos de los otros.
Mejorar la capacidad de escuchar.Abordar los conflictos para llegar a la negociación de los desacuerdos buscando   
    soluciones.
Saber escuchar y plantear preguntas.Propiciar la actitud amistosa e interesada con sus pares, con consideración.
Invitar a la cooperación, a la ayuda y la actitud de compartir. 
 Facilitar una actitud másdemocrática en el trato con los otros






METODOLOGÍA DE TRABAJO
Actividades que consisten en juegos y ejercicios acordes a la edad. Con tiempo establecido, previsto dos veces por semana de 4 horas cada día.
Para lograr los objetivos propuestos se prevén:
· Actividades escritas, y plásticas
· Juegos de simulación
· Actuación de roles
· Elaboración de cuentos e historias · Reflexiones grupales



A) Evaluación Final.
B) Considerar que ejes necesitan ser reforzados. 

martes, 19 de junio de 2012

AUTODEPENDENCIA


CUENTO -AUTODEPENDENCIA
"Me acuerdo siempre de esta escena:
Mi primo, mucho más chico que yo, tenía tres años. Yo tenía uno doce... Estábamos en el comedor diario de la casa de mi abuela. Mi primito vino corriendo y se llevó la mesa ratona por delante. Cayó sentado en el piso llorando.
Se había dado un golpe fuerte y poco después un bultito del tamaño de un hueso de durazno le apareció en la frente.
Mi tía que estaba en la habitación corrió a abrazarlo y mientras me pedía que trajera hielo le decía a mi primo: Pobrecito, mala la mesa que te pegó, chas chas a la mesa..., mientras le daba palmadas al mueble invitando a mi pobre primo a que la imitara... Y yo pensaba: ¿...? ¿Cuál es la enseñanza? La responsabilidad no es tuya que no te fijas un tonto, que tiene tres años y que no mirás por dónde caminás; la culpa es de la mesa. La mesa es mala.
Yo intentaba entender más o menos sorprendido el mensaje oculto de la mala intencionalidad de los objetos. Y mi tía insistía para que mi primo le pegara a la mesa...
Me parece gracioso como símbolo, pero como aprendizaje me parece siniestro: tu nunca eres responsable de lo que hiciste, la culpa siempre la tiene el otro, la culpa es del afuera, tu no, es el otro el que tiene que dejar de estar en tu camino para que tu no te golpees...
Tuve que recorrer un largo trecho para apartarme de los mensajes de las tías del mundo.
Es mi responsabilidad apartarme de lo que me daña. Es mi responsabilidad defenderme de los que me hacen daño. Es mi responsabilidad hacerme cargo de lo que me pasa y saber mi cuota de participación en los hechos.
Tengo que darme cuenta de la influencia que tiene cada cosa que hago. Para que las cosas que me pasan me pasen, yo tengo que hacer lo que hago. Y no digo que puedo manejar todo lo que me pasa sino que soy responsable de lo que me pasa porque en algo, aunque sea pequeño, he colaborado para que suceda. Yo no puedo controlar la actitud de todos a mi alrededor pero puedo controlar la mía. Puedo actuar libremente con lo que hago. Tendré que decidir qué hago. Con mis limitaciones, con mis miserias, con mis ignorancias, con todo lo que sé y aprendí, con todo eso, tendré que decidir cuál es la mejor manera de actuar. Y tendré que actuar de esa mejor manera. Tendré que conocerme más para saber cuáles son mis recursos. Tendré que quererme tanto como para privilegiarme y saber que esta es mi decisión. Y tendré, entonces, algo que viene con la autonomía y que es la otra cara de la libertad: el coraje. Tendré el coraje de actuar como mi conciencia me dicta y de pagar el precio. Tendré que ser libre aunque a ti no te guste. Y si no vas a quererme así como soy; y si te vas a ir de mi lado, así como soy; y si en la noche más larga y más fría del invierno me vas a dejar solo y te vas a ir... cierra la puerta, ¿oiste? porque entra viento. Cierra la puerta. Si esa es tu decisión, cierra la puerta. No voy a pedirte que te quedes un minuto más de lo que tu quieras. Te digo: cierra la puerta porque yo me quedo y hace frío. Y esta va a ser mi decisión. Esto me transforma en una especie de ser inmanejable. Porque los autodependientes son inmanejables. Porque a un autodependiente solamente lo manejas si él quiere. Esto significa un paso muy adelante en tu historia y en tu desarrollo, una manera diferente de vivir el mundo y probablemente signifique empezar a conocer un poco más a quien está a tu lado.
Si eres autodependiente, de verdad, es probable que algunas personas de las que están a tu lado se vayan... Quizás algunos no quieran quedarse. Bueno, habrá que pagar ese precio también. Habrá que pagar el precio de soportar las partidas de algunos a mi alrededor y prepararse para festejar la llegada de otros (Quizás...)"
 Jorge Bucay

viernes, 15 de junio de 2012

Que es un padre


Un padre es el soporte en nuestro hogar,
el que se guarda los sentimientos en la profundidad de su alma,
el que te da seguridad en tus horas de angustia,
es el héroe de tus cuentos infantiles,
es aquel que te impone respeto en la adolescencia
pero si te fijas bien,cuánta ternura desprenden sus ojos al mirarnos!
Es quizás el que no te prodiga de besos y abrazos como tu madre,
pero en las noches cuando uno duerme,es el que se asoma con suavidad a tu cuarto
y con suma delicadeza cubre nuestro cuerpo con la sábana que hemos enrollado a nuestros pies,
mientras la emoción le nubla los ojos,porque se siente tan orgulloso de tenernos!
Tenemos que comprender el papel que muchas veces se le asigna a nuestro padre,
un papel un tanto distante,severo,
¿quién de nosotros no habrá escuchado de su madre alguna vez decirnos..'se lo voy a decir a tu padre cuando llegue'...
y uno se siente temeroso pero a la vez espera ansioso el regreso del padre
y cuando lo alcanzas a divisar desde la ventana,
ya no temes el regaño,lo que esperas anheloso,
es su abrazo protector!
Gracias a todos ellos,nuestros padres.
Felicidades a los hijos que lo han disfrutado toda su vida,a los que lo tuvieron poco tiempo,
pero fue muy intenso ese transcurrir,
a los que por las circustancias tuvimos que crecer sin ellos a nuestro lado,
no juzguemos,disfrutemos del recuerdo emotivo del padre
que junto con el amor de una madre,hacen de nuestra vida feliz.!

MI QUERIDO VIEJO


Es un buen tipo muy viejo,
Que anda solo y esperando,
Tiene la tristeza larga,
De tanto venir andando,

Yo lo miro desde lejos,
Pero somos tan distintos,
Es que creció con el siglo,
Con tranvía y vino tinto,

CORO
Viejo, mi querido viejo,
Ahora ya caminas lento,
Como, perdonando al viento,
Yo soy tu sangre mi viejo,
Soy tu silencio y tu tiempo,

El tiene los ojos buenos,
Y una, figura pesada,
La edad se le vino encima,
Sin carnaval ni comparsa

Yo tengo los años nuevos,
Mi padre los años viejos,
El dolor lo lleva dentro,
Y tiene historia sin tiempo,

CORO
Viejo, mi querido viejo,
Ahora ya caminas lento,
Como, perdonando al viento,
Yo soy tu sangre mi viejo,
Soy tu silencio y tu tiempo,

Yo soy tu sangre mi viejoooooo……….

jueves, 14 de junio de 2012

Desiderata

Camina plácido entre el ruido y la prisa y recuerda
qué paz se puede encontrar en el silencio.

En cuanto sea posible y sin rendirte, 

mantén buenas relaciones con todas las personas.
Enuncia tu verdad de una manera serena y clara 
y escucha a los demás, incluso al torpe e ignorante, también ellos tienen su propia historia. 

Esquiva a las personas ruidosas y agresivas, 

ya que son un fastidio para el espíritu. 
Si te comparas con los demás, te volverás 
vano y amargado,
pues siempre habrá personas
más grandes y más pequeñas que tú. 

Disfruta de tus éxitos lo mismo que de tus planes.
Mantén el interés en tu propia carrera
por humilde que sea,
ella es un verdadero tesoro 
en el fortuito cambiar de los tiempos. 

Sé cauto en tus negocios 

pues el mundo está lleno de engaños, 
mas no dejes que esto te vuelva ciego 
para la virtud que existe.
Hay muchas personas que se esfuerzan 
por alcanzar nobles ideales. 

La vida está llena de heroísmo. 

Sé sincero contigo mismo, 
en especial no finjas el afecto.
Y no seas cínico en el amor,
pues en medio de todas las arideces y desengaños, 
es perenne como la hierba. 

Acata dócilmente el consejo de los años 
abandonando con donaire las cosas de la juventud.
Cultiva la firmeza del espíritu,
para que te proteja en las adversidades repentinas. 
Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.
Sobre una sana disciplina, sé benigno contigo mismo.

Tú eres una criatura del universo. 

No menos que las plantas y las estrellas, 
tienes derecho a existir. 
Y sea que te resulte claro o no, 
indudablemente el universo marcha como debiera. 

Por eso debes estar en paz con Dios 
cualquiera que sea tu idea de El. 
Y sean cualesquiera tus trabajos y aspiraciones, conserva la paz con tu alma 
en la bulliciosa confusión de la vida. 
Aún con toda su farsa, penalidades y sueños fallidos, el mundo es todavía hermoso.


Sé cauto, ¡esfuérzate por ser feliz
!


Max Ehrmann


sábado, 9 de junio de 2012

AUTORRECHAZO


AUTORRECHAZO
Estaba allí desde el primer momento,
en la adrenalina
que circulaba por las venas de tus padres
cuando hacían el amor para concebirte,
y después en el fluido
que tu madre bombeaba a tu pequeño corazón
cuando todavía eras sólo un parásito.
Llegué a ti antes de que pudieras hablar,
antes aun de que pudieras entender algo
de lo que los otros te hablaban.
Estaba ya, cuando torpemente
intentabas tus primeros pasos
ante la mirada burlona y divertida de todos.

Cuando estabas desprotegido y expuesto,
cuando eras vulnerable y necesitado.
Aparecí en tu vida
de la mano del pensamiento mágico,
me acompañaban...
las supersticiones y los conjuros,
los fetiches y los amuletos...
las buenas formas, las costumbres y la tradición...
tus maestros, tus hermanos y tus amigos...
Antes de que supieras que yo existía,
yo dividí tu alma en un mundo de luz y uno de oscuridad.
Un mundo de lo que está bien y otro de lo que no lo está.
Yo te traje tus sentimientos de vergüenza,
te mostré todo lo que hay en ti de defectuoso,
de feo,
de estúpido,
de desagradable.

Yo te colgué la etiqueta de diferente2
cuando te dije por primera vez al oído
que algo no andaba del todo bien contigo.
Existo desde antes de la conciencia,
desde antes de la culpa,
desde antes de la moralidad,
desde los principios del tiempo,
desde que Adán se avergonzó de su cuerpo
al notar que estaba desnudo...
y lo cubrió.
Soy el invitado no querido,
el visitante no deseado,
y sin embargo
soy el primero en llegar y el último en irme.
Me he vuelto poderoso con el tiempo,
escuchando los consejos de tus padres sobre cómo
triunfar en la vida.
Observando los preceptos de tu religión,
que te dicen qué hacer y qué no hacer
para poder ser aceptado por Dios en su seno.
Sufriendo las bromas crueles
de tus compañeros de colegio,
cuando se reían de tus dificultades.
Soportando las humillaciones de tus superiores.
Contemplando tu desgarbada imagen en el espejo
y comparándola después con las de los exitosos
que se muestran por televisión.
Y ahora, por fin.
poderoso como soy
y por el simple hecho
de ser mujer,
de ser negro,
de ser judío,
de ser homosexual,
de ser oriental,
de ser discapacitado,
de ser alto, petiso, o gordo...
puedo transformarte...
en un tacho de basura,
en escoria,
en un chivo expiatorio,
en el responsable universal,
en un maldito
bastardo
desechable.
Generaciones y generaciones de hombres y mujeres
me apoyan.
No puedes librarte de mí.
La pena que causo es tan insostenible
que para soportarme,
deberás pasarme a tus hijos,
para que ellos me pasen a los suyos,
por los siglos de los siglos.
Para ayudarte a ti y a tu descendencia,
me disfrazaré de perfeccionismo,
de altos ideales,
de autocrítica,
de patriotismo,
de moralidad,
de buenas costumbres,
de autocontrol.
La pena que te causo es tan intensa
que querrás negarme
y para eso
intentarás esconderme detrás de tus personajes,
detrás de las drogas,
detrás de tu lucha por el dinero,
detrás de tus neurosis
detrás de tu sexualidad indiscriminada.

Pero no importa lo que hagas,
no importa adónde vayas,
yo estaré allí
siempre allí.
Porque viajo contigo
día y noche
sin descanso,
sin límites.
Yo soy la causa principal de la dependencia,
de la posesividad,
del esfuerzo,
de la inmoralidad,
del miedo,
de la violencia,
del crimen,
de la locura.
Yo te enseñé el miedo a ser rechazado,
y condicioné tu existencia a ese miedo.
De mí dependes para seguir siendo
esa persona buscada, deseada,
aplaudida, gentil y agradable
que hoy muestras a los otros.
De mí dependes
porque yo soy el baúl en el que escondiste
aquellas coas más desagradables,
más ridículas,
menos deseables de ti mismo.
Gracias a mí,
has aprendido a conformarte
con lo que la vida te da,
porque después de todo,
cualquier cosa que vivas será siempre más
de lo que crees que mereces.

¿Has adivinado, verdad?
Soy el sentimiento de rechazo que sientes por ti mismo.
SOY... EL SENTIMIENTO DE RECHAZO
QUE SIENTES POR TI MISMO.
Recuerda nuestra historia...
Todo empezó aquel día gris
en que dejaste de decir orgulloso:
¡YO SOY!
y entre avergonzado y temeroso,
bajaste la cabeza
y cambiaste tus dichos y actitudes
por un pensamiento:
YO DEBERIA SER...
De Leo Boothe  - Jorge Bucay”

viernes, 8 de junio de 2012

¿El amor es ciego?


Se dice que el amor es ciego. Pero ¿lo es de veras? De hecho, nada hay en el mundo tan clarividente como el amor. Lo que es ciego no es el amor, sino el apego: ese estado de obcecación que proviene de la falsa creencia de que algo o alguien te es del todo necesario para ser feliz. ¿Tienes algún apego de esa clase? ¿Hay cosas o personas sin las que. Equivocadamente, creas que no puedes ser feliz? Haz una lista de ellas ahora mismo, antes de que pasemos a ver de qué manera exactamente te ciegan.
Imagínate a un político que está convencido de que no puede ser feliz si no alcanza el poder: la búsqueda del poder va a endurecer su sensibilidad para el resto de su vida. Apenas tiene tiempo para dedicarlo a su familia y a sus amigos. De pronto ve a todos los seres humanos -y reacciona ante ellos- en función de la ayuda o la amenaza que puedan suponer para su ambición. Y los que no suponen ninguna de las dos cosas ni siquiera existen para él. Si. Además de esta ansia de poder, está apegado a otras cosas, como el sexo o el dinero, el pobre hombre será tan selectivo en sus percepciones que casi puede afirmarse que está ciego. Esto es algo que ve todo el mundo, excepto él mismo. Y es también lo que conduce al rechazo del Mesías. Al rechazo de la verdad, la belleza y la bondad, porque uno se ha hecho ciego para percibirlas.
Imagínate ahora a ti mismo escuchando una orquesta cuyos timbales suenan tan fuerte que hacen que no se oiga nada más. Naturalmente, para disfrutar de una sinfonía tienes que poder oír cada uno de los instrumentos. Del mismo modo, para vivir en ese estado que llamamos "amor" tienes que ser sensible a la belleza y al carácter único de cada una de las cosas y personas que te rodean. Difícilmente podrás decir que amas aquello que ni siquiera ves: y si únicamente ves a unos cuantos seres, pero excluyes a otros, eso no es amor ni nada que se le parezca, porque el amor no excluye absolutamente a nadie, sino que abraza la vida entera: el amor escucha la sinfonía como un todo, y no únicamente tal o cual instrumento.
Detente ahora por unos instantes y observa cómo tus apegos -al igual que el apego del político al poder, o el del hombre de negocios al dinero- te impiden apreciar debidamente la sinfonía de la vida. O tal vez prefieras verlo de esta otra manera: existe una enorme cantidad de información que, procedente del mundo que te rodea, afluye hacia ti a través de los sentidos, los tejidos y los diversos órganos de tu cuerpo, pero tan sólo una pequeña parte de esa información consigue llegar a tu mente consciente. Es algo parecido a lo que ocurre con la inmensa cantidad de "feed-hack" que se envía al Presidente de una nación: sólo una mínima parte de la misma llega hasta él, porque alguien de su entorno se encarga de filtrar y tamizar dicha información. ¿Quién decide, pues, lo que finalmente, de entre todo el material que te llega del mundo circundante se abre camino hasta tu mente consciente? Hay tres "filtros" que actúan de manera determinante: tus apegos, tus creencias y tus miedos.
En primer lugar, tus apegos: inevitablemente, siempre prestarás atención a lo que favorece o pone en peligro dichos apegos, y fingirás no ver lo demás. Lo demás no te interesará más de cuanto pueda interesarle al avaro hombre de negocios cualquier cosa que no suponga hacer dinero. En segundo lugar, tus creencias: piensa por un momento en el individuo fanático que tan sólo se fija en aquello que confirma lo que él cree y apenas percibe cuanto pueda ponerlo en entredicho, y comprenderás lo que tus creencias suponen para ti. Finalmente, tus miedos: si supieras que ibas a ser ejecutado dentro de una semana, tu mente se centraría exclusivamente en ello y no podrías pensar en otra cosa. Esto es lo que hacen los miedos: fijar tu atención en determinadas cosas, excluyendo todas las demás. Piensas equivocadamente que tus miedos te protegen, que tus creencias te han hecho ser lo que eres y que tus apegos hacen de tu vida algo apasionante y firme. Y no ves, sin embargo. que todo ello constituye una especie de pantalla o filtro entre ti y la sinfonía de la vida.
Naturalmente, es del todo imposible ser plenamente consciente de todas y cada una de las notas de dicha sintonía. Pero, si logras mantener tu espíritu libre de obstáculos y tus sentidos abiertos, comenzarás a percibir las cosas tal como realmente son y a establecer una interacción mutua con la realidad, y quedarás cautivado por la armonía del universo.
Entonces comprenderás lo que es Dios, porque al fin habrás entendido lo que es el amor.
Míralo de este modo: tú ves a las personas y las cosas, no tal como ellas son, sino tal como eres tú. Si quieres verlas tal como ellas son, debes prestar atención a tus apegos y a los miedos que tales apegos engendran. Porque, cuando encaras la vida, son esos apegos y esos miedos los que deciden qué es lo que tienes que ver y lo que tienes que ignorar. Y sea cual sea lo que veas, ello va a absorber tu atención. Ahora bien, como tu mirar es selectivo, tienes una visión engañosa de las cosas y las personas que te rodean. Y cuanto más se prolongue esa visión deformada, tanto más te convencerás de que ésa es la verdadera imagen del mundo, porque tus apegos y tus miedos no dejan de procesar nuevos datos que refuercen dicha imagen. Esto es lo que da origen a tus creencias, las cuales no son sino formas fijas e inmutables de mirar una realidad que de por sí, no es fija ni inmutable, sino móvil y en constante cambio. Así pues, el mundo con el que te relacionas y al que amas no es ya el mundo real, sino un mundo creado por tu propia mente. Sólo cuando consigas renunciar a tus creencias, a tus miedos y a los apegos que los originan, te verás libre de esa insensibilidad que te hace ser tan sordo y tan ciego para contigo mismo y para con el mundo.

Tomado de: Una llamada al Amor

Autor: Anthony de Mello

jueves, 7 de junio de 2012

"EL RELOJ PARADO A LAS 7"


"En una de las paredes de mi cuarto hay colgado un hermoso reloj antiguo que ya no funciona. Sus manecillas, detenidas desde casi siempre, señalan imperturbables la misma hora: las siete en punto.
Casi siempre, el reloj es sólo un inútil adorno sobre una blanquecina y vacía pared. Sin embargo, hay dos momentos en el día, dos fugaces instantes, en que el viejo reloj parece resurgir de sus cenizas como un ave fénix.
Cuando todos los relojes de la ciudad, en sus enloquecidos andares, y los cucús y los gongs de las máquinas hacen sonar siete veces su repetido canto, el viejo reloj de mi habitación parece cobrar vida. Dos veces al día, por la mañana y por la noche, el reloj se siente en completa armonía con el resto del mundo.
Si alguien mirara el reloj solamente en esos dos momentos, diría que funciona a la perfección... Pero, pasado ese instante, cuando los demás relojes callan su canto y las manecillas continúan su monótono camino, mi viejo reloj pierde su paso y permanece fiel a aquella hora que una vez detuvo su andar.
Y yo amo ese reloj. Y cuanto más hablo de él, más lo amo, porque cada vez siento que me parezco más a él.
También yo estoy detenido en un tiempo. También yo me siento clavado e inmóvil. También yo soy, de alguna manera, un adorno inútil en una pared vacía.
Pero disfruto también de fugaces momentos en que, misteriosamente, llega mi hora.
Durante ese tiempo siento que estoy vivo. Todo está claro y el mundo se vuelve maravilloso. Puedo crear, soñar, volar, decir y sentir más cosas en esos instantes que en todo el resto del tiempo. Estas conjunciones armónicas se dan y se repiten una y otra vez, como una secuencia inexorable.
La primera vez que lo sentí, traté de aferrarme a ese instante creyendo que podría hacerlo durar para siempre. Pero no fue así. Como mi amigo el reloj, también se me escapa el tiempo de los demás.
Pasados esos momentos, los demás relojes, que anidan en otros hombres, continúan su giro, y yo vuelvo a mi rutinaria muerte estática, a mi trabajo, a mis charlas de café, a mi aburrido andar, que acostumbro a llamar vida.
Pero sé que la vida es otra cosa.
Yo sé que la vida, la de verdad, es la suma de aquellos momentos que, aunque fugaces, nos permiten percibir la sintonía del universo.
Casi todo el mundo, pobre iluso, cree que vive.
Solo hay momentos de plenitud, y aquellos que no lo sepan e insistan en querer vivir para siempre, quedarán condenados al mundo del gris y repetitivo andar de la cotidianidad.
Por eso te amo reloj. Porque somos la misma cosa tú y yo."
Giovanni Papini

miércoles, 6 de junio de 2012

La madre suficientemente buena




LA MADRE SUFICIENTEMENTE BUENA

Platicando con nuestros hijos nos dimos cuenta que para ellos es difícil comprender que hubo una época donde las mujeres se casaban siendo casi unas niñas y por lo tanto dejaban de estudiar, de prepararse académicamente o de ingresar al mundo laboral. Es así porque, en otros tiempos, la vida de la mujer se definía por el matrimonio y la maternidad.
Ciertamente, el mundo de nuestras abuelas es diferente al mundo de la mujer de hoy.
La pregunta actual que muchas madres nos hacemos es: ¿podemos las mujeres aceptar el rol de la maternidad con tanta naturalidad como lo hacían ellas?
La práctica clínica continuamente nos demuestra que las mamás llegan al consultorio terriblemente angustiadas por ejercer el papel de la "madre perfecta", fantaseado desde una perspectiva que no tiene que ver con la realidad, con autoexigencias que son poco comprensibles y que ciertamente complican su desarrollo y convivencia familiar, pero, sobre todo, que le impiden gozar de la belleza natural que significa criar a cada hijo y disfrutar de ese amor incondicional que sólo los hijos son capaces de regalarnos.
En la actualidad, muchas mujeres se llenan de mil y un manuales sobre su papel de la crianza en los hijos (yo escribí uno junto con Mayela Moreno), se obsesionan con una teoría escrita y se olvidan de escucharse a sí mismas y de hacer caso a su intuición.
Ser madre significa revisar continuamente nuestro interior, reflexionar sobre nuestro mundo interno, vivirnos como madres, revivirnos como hijas. Se puede aprender mucho más de la propia experiencia infantil, es decir, de lo vivido y lo sentido en la infancia, para poder así entender a nuestros hijos, aunque, fundamentalmente cada uno de nosotros hemos aprendido cosas de vital importancia jugando "a la mamá" cuando éramos pequeñas. Así es, dentro de nosotros existe una niña que cargó en sus brazos a su muñeca, que la arrulló y la acurrucó en su regazo, que jugó a darle de comer, a bañarla, y a dormirla. Que la cuidó, del mismo modo que ella fue cuidada.
D.W. Winnicott, un prestigiado sicoanalista inglés, sostiene que no se necesita ser una madre muy culta, o llena de títulos, para hacerse cargo de su bebé, sino que se necesita ser una madre suficientemente buena.
Una madre suficientemente buena suena mucho mejor que una madre perfecta, porque cabe recordar que lo bueno es enemigo de lo perfecto. Para Winnicott una madre natural se refiere a la madre que se identifica con su bebé y, subsecuentemente, promueve su crecimiento y desarrollo integral como persona.
Es aquella que sabe amar de manera incondicional, "ama por lo que cada uno de sus hijos es, no por lo que desea que sean". Amar y criar implican reconocer y tolerar los defectos y cualidades de sus hijos, aceptando su derecho a ser diferentes o aprendiendo a tolerar que quizá tenga los rasgos que más le desagradan de sí misma.
Significa también saber acompañarlo en sus emociones positivas y negativas, y confortarlo; se lee sencillo, pareciera ser hasta trillado pero "amar tan sólo porque eres tú" es todo un arte que se construye en el día a día y que muy pocos padres llevan consigo.
Amar a los hijos implica amarlos por lo que "son", no por lo que "hacen".
Una madre suficientemente buena no confunde el amor con los excesos, los hijos esperan de nosotros límites, es más, los necesitan. Poner límites a los hijos significa ayudarlos a organizarse interiormente y a adaptarse al mundo en el que vivirán. La disciplina es el segundo regalo más importante que los padres pueden hacerle a su hijo, el amor siempre será el primero. La seguridad que un niño encuentra a través de la disciplina es fundamental, ya que sin ella no hay límites. Disciplinar es enseñar, no castigar. Hay "amores que matan", como todo aquel amor que lleva al sacrificio excesivo o el amor sobreprotector que ahoga a los hijos. Por ello, una madre suficientemente buena sabe poner disciplina lógica a sus hijos de forma consistente y predecible.
Una madre suficientemente buena tiene cuidado de sí misma y toma en cuenta sus necesidades. Es decir que no se explica a sí misma la maternidad como un acto de extremo sacrificio. Busca su desarrollo personal, familiar y con su pareja teniendo en cuenta que los hijos crecen y son dueños de su propia vida.
Por esto, es capaz de promover la independencia en sus hijos y en cada retorno recibirlos de manera confortante. Se siente orgullosa de cada uno de sus hijos, construye su autoestima, no ignora los triunfos de ellos ni tampoco los devalúa, mucho menos los destruye o los denigra con malos comentarios, palabras ofensivas e hirientes. Asimismo, reconoce los triunfos de sus hijos como suyos, no como triunfos personales.
Una madre suficientemente buena es capaz de calmar y apaciguar a sus hijos, de ponerles en palabras que en la vida uno "puede recuperarse" de los tropiezos y adversidades, y "disfrutar" de aquello que se tiene y que se logra. Nunca podremos evitar el sufrimiento a nuestros hijos, pero podremos estar ahí para consolarlos y enseñarles así a recuperarse y enfrentarse a la vida.
Una madre así nunca abandona, ni amenaza con abandonar a sus hijos cada vez que siente que ellos no son conforme sus deseos y necesidades.
Es capaz de creer en la bondad de sus hijos y de transmitirles confianza frente a la vida, reconoce sus capacidades, anhelos, sueños, y sabe que los hijos aprenden todo de nosotros pero que podemos ser también capaces de aprender de los hijos. Su mayor legado será que sus hijos sean amados por otros. Ayuda a sus hijos a reconocer y a manejar celos y rivalidades, y lo más importante, les enseña a sus hijos que su corazón es un multifamiliar en el que caben muchos otros corazones.
Por esto, para ejercer con naturalidad la maternidad, es importante definir qué es lo que esperamos: ¿esperamos ser mejores madres que.? ¡Nunca ser como...! Es decir, reconozcamos lo que esperamos de nosotras mismas como madres y de nuestros hijos hacia nosotros; a veces queremos que nuestros hijos nos salven de la soledad, del dolor, que nos ahorren trabajo, que nos mantengan lo suficientemente ocupadas para no voltear hacia nuestro interior, que se conviertan en personas que admiramos o que se conviertan en un reflejo de nosotras mismas. Muchas son las posibilidades, como muchas son las madres.
No hay madre perfecta y todas podemos tener estas expectativas, lo importante será entonces reconocerlas y no actuar en consecuencia imponiendo a nuestros hijos un rol definido. En resumen, una madre natural:
1. Define expectativas sobre cada uno de sus hijos: las reconoce y en la medida en que son más claras sabe estar con sus hijos.
2. Identifica metas propias y expectativas sobre sí misma: no se puede exigir y autorealizarse por lo que uno no es.
3. Acepta la retroalimentación de los otros, eso incluye la capacidad para saber disculparse cuando su comportamiento ha sido inapropiado.
Recapitulando, la maternidad es entonces una gran paradoja, permanecer cerca de los hijos para que entonces ellos puedan alejarse confiadamente hacia su propia vida.
Seguir su camino y poder decidir su propio deseo de ser madres y padres.